María Manuela Carcelén y Larrea era la hermana menor de Mariana Carcelén, esposa del Mariscal Antonio José de Sucre. De cariño le decían Mariquita. La suya, advierte Héctor, no es una historia de amor feliz, sino un relato de desengaño que termina, precisamente, en esta casa.
Así comienza este episodio íntimo y poco conocido del Quito republicano.
A principios del siglo XIX, Mariquita vivió en lo que hoy conocemos como el Museo Casa de Sucre. La casona, explica Héctor, formó parte de la antigua Mansión Carcelén, propiedad de la poderosa familia de los marqueses de Solanda y Villarocha. Sus muros no solo guardaron muebles, retratos y títulos nobiliarios; también fueron testigos de alianzas familiares, silencios domésticos y heridas que rara vez aparecen en los libros de historia.
Por aquellos años, Mariquita se enamoró de su primo, José Modesto Larrea y Carrión, II marqués de San José. Él pertenecía a una de las familias más influyentes de Quito, era viudo y quince años mayor que ella. A pesar de la oposición familiar, el vínculo siguió adelante y ambos terminaron casándose el 12 de abril de 1835.
Héctor cuenta que, en su juventud, las hermanas Carcelén eran conocidas por su sentido del humor y por el ambiente festivo que las rodeaba. La familia tenía una propiedad de descanso en Conocoto: el actual Palacio de El Deán, una antigua hacienda vinculada al mayorazgo de los Solanda. Allí, entre reuniones, celebraciones y tardes de recreo, la aristocracia quiteña parecía vivir todavía entre los ecos del antiguo régimen y las incertidumbres de la nueva República.

Modesto Larrea y Carrión. Segundo Marqués de San José. Foto: Vía Mía Blog

El Palacio de El Deán, su construcción data del s. XVIII. Foto: Arq. Rocío Insuasti, El Deán.
Una noche de copas y desengaño
“En una de las fiestas ofrecidas por los recién casados, cuenta Héctor, precisamente en el Palacio de El Deán, las hermanas Carcelén decidieron jugarle una broma al flamante esposo. Entre risas, copas y exceso de confianza, lo habrían emborrachado y atado de pies y manos a una silla”.
La travesura, sin embargo, terminó mal.
Según continúa el cronista, el marqués, todavía mareado y bajo los efectos del alcohol, salió a tomar aire por los alrededores de la propiedad. En medio de la confusión, cayó a un riachuelo y estuvo a punto de ahogarse. Logró recuperarse, pero el incidente le dejó algo más que un susto: se marchó furioso de la fiesta, sin despedirse de su esposa ni de la familia Carcelén.
De regreso en Quito, le habría dicho a su madre que tenía razón: Mariquita no era la mujer tranquila que él había imaginado, ni la compañera adecuada para criar a sus hijos. Desde entonces decidió no volver a vivir con ella, poniendo fin a un matrimonio tan breve como accidentado.
Casa Sucre, su refugio
Después del desencanto, Mariquita volvió a la casa donde había crecido: la antigua casona colonial que hoy conocemos como el Museo Casa de Sucre. Para entonces, aquella propiedad formaba parte de la herencia de su hermana Mariana Carcelén, marquesa de Solanda. Años más tarde, una parte de la mansión sería adquirida por su cuñado, Antonio José de Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho, para establecer allí su hogar en Quito.
Mientras tanto, el marqués de San José siguió otro camino. Con la llegada de la República, fue nombrado representante del Ecuador ante la Santa Sede y, tiempo después, obtuvo en el Vaticano la anulación de su matrimonio con María Manuela Carcelén y Larrea. Más adelante se casaría por tercera vez con la riobambeña María Donoso de la Carrera y Zambrano.
La vida de Mariquita transcurrió entre los corredores, patios y silencios de esta casa, junto a su hermana Mariana. No volvió a compartir su vida con el marqués. Aquella broma pesada, nacida entre risas y copas, terminó convirtiéndose en el principio del fin: el accidente que apagó un matrimonio breve y dejó a Mariquita habitando, más que una casa, una larga memoria de desamor.









Chevere historia, visite en mi niñez muchas veces el Dean, ya que estuvo en manos de mi tio abuelo Miguel Eduardo Teran, y ellos también organizaban siempre eventos y reuniones. En efecto estar alli era transportarse en el tiempo e imaginar cada historia sucedida.
Volvi hace poco a ver como estaba la hacienda y su casa,
me dio mucha nostalgia ver en lo que se ha convertido.
Hola Verena, me alegra que hayas recordado tu infancia, gracias por compartir. Tengo entendido que mantener en pie, y en buen estado, las propiedades patrimoniales como la Mansión de El Deán es muy complicado y costoso. Hace poco supe que estaba en venta. Un abrazo y que tengas una gran semana.
Marco González Carrión le saluda
Interesante relato, en otra fuente señala que José B. Carión se casó por 3era vez con la Marqueza de Solanda, es verdad este casamiento ..???
Buenos días Marco, me podré a investiga y averiguaré con mis fuentes sobre este tercer matrimonio. Le comento apenas tenga los datos certeros. Saludos cordiales, Rosanna
Que interesante poder mirar los espacios a través de las vivencias de sus habitantes. Es la historia chica, la que no sale mucho en los libros de las epicas de la Colonia, pero que muestra lo humano, lo cotidiano. Gracias por compartir esta historia de amor y desamor.
Anabella muchas gracias por leerme y por tus palabras. Me encanta saber que te interesó esta historia. Que tengas un lindo inicio de semana. Saludos.
Esta es una historia tan interesante! Mi esposo y yo visitamos Ecuador hace muchos años, ¡pero ahora quiero volver! Muchas gracias por compartir.
Gracias Kate, me alegro que te haya interesado esta historia. Bienvenidos siempre a Ecuador!
Me Encantó esta historia de Mariquita y el Marqués de San José. Nunca la había escuchado. Tengo tantos amigos ecuatorianos y la
Próxima vez que nos reunamos los sorprenderé comentándoles sobre esta historia 😉 gracias por compartir
Jajaja, seguro Jenny que los sorprenderás son historias ordinarias, pero que al venir de estos ilustres personajes, se convierten en extraordinarias. Saludos!
Me encanta leer este turismo de Ecuador con historia, conocía algunas partes de la misma pero no toda. Me encanta tu blog de travel Blogger
Yasmari, muchas gracias, me hace muy feliz saber que te gusta y te interesa conocer a través de Vía Mía Blog, más sobre mi Ecuador. ¡Saludos!
Cada vez que entro en Vía Mia Blog me entran unas ganas enormes de visitar Ecuador. Que país tan bonito, lleno de historia, contrates… me ha encantado la historia de María Manuela Carcelén y el Marqués de San José. Espero seguir leyendo más artículos como este
Muchísimas gracias Estefanía por tu mensaje. Me alegra saber que te interesa mi blog y que tienes ganas de visitar el Ecuador. Bienvenida siempre!
En los muchos años que viví en Quito, nunca escuché esta historia, ni llegué a conocer de el Deán, o que Conocoto escondía este tesoro patrimonial. Me reí leyendo de esta “travesura” de Doña Mariquita, me recuerda a alguna gente que conozco – aunque no llegarían a atar a nadie para darles de tomar, o por lo menos eso espero!🤣. Un abrazo cordial desde el otro lado del mundo.
Miguel, muchas gracias por leerme, me alegra tanto saber que disfrutaste de esta historia y también de saber que no ataría a nadie para darle de beber.. jajaja Saludos y buen inicio de mes.
Jajajajaja estas hermanitas locas, despierta pasiones. Sigue tus recorridos por favor!!!!!
Hasta aquí pude escuchar esas carcajadas picaronas, Me alegro que le interesó y agradó esta historia. Moraleja: Cuidado con las copitas de más. Saludos Augus
Hola Rosanna, me encantó la historia del
Marqués y la hermana de la marquesa. Te consulto: cuántas veces se casó Mariana Carcelen y Larrea, la marquesa de Solanda, tengo entendido que se había casado dos veces, la primera con el mariscal Sucre en 1828 por poder, la segunda con el general Isidoro Barriga en 1831. Me queda la duda si se casó con el doctor José Baltazar Carrión y Torres en 1851, se que esa pareja tuvo una hija: Mercedes Soledad Carrión Carcelén, pero creo que fue sin estar casados. Saludos desde Caracas. Pedro Aristeguieta, descendiente directo de un hermano y una hermana del mariscal Sucre
Buenos Días Pedro. He consultado con mi fuente, el Historiador Héctor López Molina, y efectivamente me dice que es un tema de debate entre los genealogistas ecuatorianos. Como bien lo anota usted, en aquella época era un tema tabú. Aparentemente, sí habría un secreto, una hija y un tercer matrimonio de la Marquesa. No tenemos la confirmación que esa acta de matrimonio exista aún. Al parecer, sí se casaron, y el secreto sería este tercer matrimonio. La hija, Mercedes Soledad Carrión Carcelén, sería la hija y descendiente directa de la Marquesa de Solanda, y por lo tanto su «chustíaabuela»… Gracias por su inquietud e información, muy interesante y enriquecedor para esta historia. Saludos cordiales.
Davidrodas@msn.com darb0678@gmail.com
Yo soy descendiente de Mercedes Carrion…
Wow! qué increíble David! gracias por leerme y escribir. Si tienes información que pueda ser de interés te agradecería la compartas. Saludos!
Hola estimada Rosanna Mancino, tal vez sabe donde puedo encontrar mayor información sobre Mercedes Soledad Carrión Carcelén.
Hola Andrés, te recomiendo seguir y consultar a Héctor López Molina, historiador y fundador del blog de Los Ladrillos de Quito, lo puedes contactar a través de us página web, en FB o IG: @losladrillosdequito Saludos.
Rossanna , siempre me reconforta que tomen en cuenta la Historia y hasta los cuentitos y leyendas que encierra entre sus paredes este hermoso sitio al que he dedicado veinte años de mi vida, El Palacio del Deán . Cuando yo lo recibí eran ruinas y basura, pero durante su proceso de Nueva Vida , a cobrado personalización propia y de un pedacito de cada uno de los personajes famosos o no que pasamos por sus áreas mágicas . Aquí estuvo el Sr Héctor López , persona encantadora y respetable Biblioteca Viva de Nuestra Apasionante Historia y, sabe tanto que no terminaría en varios días de contarnos estos Caramelitos Históricos que nos endulzan tanto. Un abrazo a Héctor. Visiten más La Mansión del Deán y cuenten más de lo que saben. Rosan a esta es tu “casa” ven cuando quieras , pero avísame .
Mil, mil gracias por sus palabras estimada Rocío. Gracias por apreciar nuestro trabajo como periodistas y el valioso trabajo de Héctor en estudiar, preservar y comunicar nuestra historia. Seguro iré al Palacio del Deán, espero hacerlo en Septiembre. Saludos cordiales. Rosanna
Yo soy desendiente de Mercedes soledad carrion.. mamita mechi.