Estrella Lucena: Del Guadalquivir a los Andes

Estrella Lucena
Estrella Lucena lleva el compás de Sevilla en la sangre y lo hace florecer en Quito. Una entrevista que recorre su arte, sus raíces y su nueva obra Porvenir.
Estrella Lucena lleva el compás de Sevilla en la sangre y lo hace florecer en Quito. Una entrevista que recorre su arte, sus raíces y su nueva obra Porvenir.

La niña que bailaba entre melones y cantares.

Estrella Lucena nació en Sevilla, pero su arte empezó a crecer entre los surcos del campo. Su primer recuerdo flamenco no fue un escenario, sino una reunión familiar donde el cante salía solo, natural, como la risa. Fue su abuelo Jacinto —recitador, cantaor espontáneo y agricultor tenaz— quien sembró sin saberlo la semilla del flamenco en ella.

«Zapato sí, zapato no», recuerda Estrella, evocando esos juegos entre tierra y jaleo que marcaron su infancia y su instinto artístico. Hoy, con una elegancia que conmueve y una sobriedad que emociona, Estrella es una artista completa: bailaora, cantaora y maestra. Tuve el privilegio de ser su alumna en Quito, y hoy, con emoción, converso con ella sobre su camino.

Centro del Quito Estrella Lucena
En los tejados Estrella Lucena

El braceo como lenguaje y la guitarra como cómplice.

Cuando le pregunto cómo definiría el sello de la escuela sevillana, su respuesta es casi coreográfica: “Es hablar con el movimiento al baile y a la guitarra, sin gritar ni interrumpir”. Cada gesto cuenta, desde el peinado hasta la intención del giro. En Estrella, la estética no es sólo visual, es visceral.

Ella se nutre de sus vivencias, del dolor de las seguiriyas y la profundidad de la soleá, pero también del salero de las bulerías, de las playas andaluzas, de su madre gritando: “¡Niñaaa, no te metas al agua que se te va a cortar la digestión!” con arte y humor. En su danza hay vida, memoria, y también mucha observación: “Cada país siente distinto. Aquí en Quito, enseñar también me ha enseñado a mí”.

«El flamenco puede llegarte como una tarde de primavera, una fiesta entre amigos o un abrazo. Y cuando llega, nunca se va.»

Estrella Lucena
Estrella Lucena de Sevilla a los andes
Estrella Lucena

Quito, un escenario que también canta.

Al preguntarle qué ha aprendido enseñando en esta ciudad andina, Estrella responde con humildad: “He aprendido a mirar más allá del paso, a entender cómo la cultura influye en cada cuerpo”. La forma de ser quiteña, más recatada, choca al inicio con la expresividad del flamenco. Pero una vez que sus alumnas se sueltan, el arte se desborda.

Confiesa que su refugio flamenco es su jardín, donde ensaya, crea y se conecta con lo esencial. Y que el olor a eucalipto o la vista desde El Panecillo también la llenan de fuerza. “Me encanta la tradición de la guagua de pan con colada morada y ver la variedad de colibríes entre las flores es un privilegio”, afirma. En Quito, encontró una segunda tierra donde el duende también se asoma.

Entre Sevilla y Quito, hay un hilo invisible que une lo profundo: la tierra, la música, el gesto que brota de adentro.

Porvenir: una obra con nombre de infancia.

Porvenir es el título de su nueva obra, escrita y dirigida por ella misma. Un recorrido íntimo, casi iniciático, por la historia del flamenco a través de la relación entre una niña y su abuelo. “Fue un proceso muy bonito. Rebusqué en mis vivencias y también en la historia del flamenco”, cuenta.

El personaje del abuelo no es ficción: es Jacinto, con sus 92 años, su campo, su vinito, su amor por lo sencillo. Porvenir es un homenaje, pero también una clase magistral en formato escénico. “Quiero que el público entienda que el flamenco viene del pueblo, de la vida real. Que se siente como una primavera, una fiesta entre amigos, un abrazo que nunca se olvida”.

Del tablao al mundo: arte sin frontera

Estrella Lucena ha compartido escenario con artistas legendarios, pero recuerda con especial cariño su etapa en el tablao sevillano Palacio Andaluz, donde actuaba cada noche. Aquella rutina le dio rigor y le enseñó a convivir con figuras que admiraba desde niña: “Allí compartí escenario con artistas a los que admiraba desde mis inicios, como el cantaor Juan Reina —a quien veía cantarle a Milagros Mengíbar—, El Pati de Triana Pura, y muchísimos compañeros de altísimo nivel, tanto profesional como humano. Aprendí y crecí muchísimo en esa etapa”. Recuerda con cariño y algo de nostalgia.

Le pregunto qué otra vocación podría haber elegido si no fuera flamenca, y responde con gracia: “Diseñadora de moda o joyas, quizás… porque pintar no sé, ni un perro me sale. ¡Jajaja!”. Ese humor, tan andaluz, también habita en su arte.

Estrella no solo baila o canta: te mira, te nombra, te lleva con ella.

«No sabía que yo aprendía tanto… solo observaba a mi abuelo.»

El abuelo Jacinto, raíz de Porvenir
Jacinto es mucho más que el abuelo de Estrella. Es el alma de Porvenir, su obra más personal. Agricultor sevillano de 92 años, aún cuida su huerto y sus gallinas cada mañana. Representa la bondad, la disciplina y el buen humor. A través de él, Estrella entendió que el flamenco nace de la vida cotidiana: del esfuerzo, de la alegría sencilla, de las penas llevadas con dignidad. Su forma de caminar, cantar y reír sembró en ella no solo una vocación artística, sino una filosofía de vida.

Cierra los ojos… y escucha

Estrella Lucena no solo enseña flamenco. Nos recuerda que bailar también es recordar. Que cantar es contar una historia. Y que el arte no necesita traducción cuando es auténtico.

Si estás en Quito y aún no conoces su arte, busca Porvenir. Si ya conoces a Estrella, redescúbrela. Y si alguna vez dudaste en gritar un “¡olé!” desde el alma, este es tu momento. Porque cuando el duende se cruza en tu camino… ya no hay vuelta atrás.

¡Olé, maestra!

Presentacion Estrella Lucena

5 pasos con Estrella Lucena

1. ¿Quién fue tu maestra más influyente?
Carmen Ledesma y Milagros Mengíbar. Cada una en su estilo, ambas fueron pilares fundamentales para mí en este arte.
2. ¿Qué cantaora admiras profundamente?
Esperanza Fernández y Carmen Linares.
3. ¿Con qué artista sueñas compartir escenario algún día?
Con Eva Yerbabuena.
4. ¿Cuál es tu rincón favorito de Sevilla para inspirarte?
La Plaza del Altozano, en Triana.
5. ¿Tu plato sevillano infaltable en la nostalgia?.
Papas aliñás y el puchero con su pringaita.

Escrito por: Rosanna Mancino

Soy periodista de vocación y profesión. Llevo veinte años contando y encontrando historias. He trabajado para diferentes medios de comunicación, escritos y televisivos como reportera, editora, realizadora, productora, periodista y directora; haciendo periodismo con propósito, ética y compromiso. Siempre hay algo nuevo que descubrir, ver, aprender y comunicar; y eso, me apasiona.

4 Comentarios

  1. Estrella lucena

    Que belleza de estrevista, muchas gracias Rosanna por reflejar con tanto arte en tus palablas parte de mi historia

    Responder
    • Rosanna Mancino

      Estrella, sin duda, eres una mujer que me ha inspirado y mucho. Gracias a ti por compartir tu duende en Quito.

      Responder
  2. Enriqueta E Lemoine

    ¡Pero qué escenario más hermoso escogió esta mujer para bailar! Morí con la foto de las palomas alzando vuelo ante el taconeo.

    Responder
    • Rosanna Mancino

      Espectacular, un momento lleno de magia y con mucho duende. Un abrazo grande desde Quito.

      Responder

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